Bizkaia, historia tergiversada


A menudo nos encontramos en escaramuzas dialectales en la que el contrario nos recuerda algún personaje histórico que por su “probada” y parcialmente conocida historia, carga de razones un discurso. El problema se presenta cuando te metes de lleno en la historia y desmenuzando lo que es una verdad probada documentalmente y lo que es invención interesada, la cosa no pinta tan bien.

Tal es el caso por ejemplo de muy manidas discusiones sobre el origen de Bizkaia, sus señores y sus fueros, la mayoría de la historia discurre sobre unos pocos nombres, nunca más de la docena, y la historiografía oficial siempre ha tratado de que creamos la historia de una Bizkaia unida a Castilla casi en un permanente amorío.

Nada más lejos de la realidad, lo que interesadamente se cuenta es la historia de 3 o 4 señores de Bizkaia, que lo eran por designación de algún rey y que ni nacieron, ni vivieron jamás en Bizkaia, tal como la mayoría del linaje López de Haro. Con estas referencias de personajes elegidos interesadamente se obvia cuál era la historia real del pueblo, es decir de la gente de Bizkaia (que no incluía entonces Durango ni las Encartaciones), y que se preocupaban ordinariamente de su ganado y cultivos y poco de si el señor era tal o cual o quien ejecutaba los impuestos y a donde iban posteriormente.

Recorrido por la historia de Bizkaia

Si hacemos un recorrido limpio por la historia de Bizkaia, sabemos que durante la época romana estuvo poblada por Autrigones y Caristios, unos dicen que eran celtas y otros que eran vascos, no lo sabemos ni sabemos cuántos eran pero debían ser muy pocos y quizá en toda la provincia (incluyendo Durango) no pasasen de las 30.000 almas (caben en San Mamés, incluso en el antiguo y sobra).  Ver vasconización tardía.

Después del siglo I no tenemos mención alguna de esas tribus, ni apenas de los vascones, pero para el siglo V ya nunca se habla de otra cosa que no fuesen Vascones, así que o los vascones estaban allí o llegaron entonces, poco importa. Se documenta durante el fin del imperio romano incursiones de piratas en la costa vasca y se habla de vascones ya jamás de esas tribus antes mencionadas.

Sabemos que entre los siglos VII y X los monarcas Astures intentan someter a los Bizkainos conquistando y poblando la parte izquierda del río Nervión y poco más, los mismos Astures citan en sus crónicas de Alfonso III de Asturias (866-910) mencionando las repoblaciones en época de Alfonso I (739-757) y explica que el territorio no fue afectado por éstas. Literalmente cita:

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deeius est atque Berroza”

“Álava, Vizcaya, Alaone y Orduña fueron siempre poseídas por los suyos del mismo modo que Hayo, Pamplona y La Berrueza”.

Se sabe que un rey astur Fruela I inicio una expedición militar por tierras alavesas, raptó y desposó luego con una princesa vascona llamada Munia en el siglo VIII, en el siglo IX tenemos la batalla de Padura, que no se sabe si ocurrió de veras o es una leyenda, ni se sabe quién era en realidad el caudillo vizcaíno “Jaun Zuria” (literal señor blanco), en todo caso se cree que si hubo varias rebeliones de los vascos Bizkainos contra el dominio Astur.

Hay que tener en cuenta de que cuando se habla de Bizkaia no se habla en esta época del Duranguesado o de las Encartaciones, sino sólo de la parte central.

Se cree así mismo que Jaun Zuria era un noble vascón de origen navarro llamado “Lope Fortún” o en vasco “Otso Orti(z)“, tal es la sospecha que sus descendientes todos se casaron con miembros de la casa real Navarra, su hijo “Munio López” (909-920), también llamado Momo, Munso o Nunso López, se caso con Belasquita, hija de Sancho I Garces rey de Pamplona, e, Ínigo López Esquira (quizá Esquerra) (920-965), apodado “el Zurdo”,  hermanastro del anterior.

Desde entonces la saga continua no excesivamente documentada con varios hijos de estos y sus siguientes hijos, se entiende que todos enormemente relacionados a la familia real Navarra debido a la filiación de quién si tenemos abundante documentación Iñigo López Ezkerra.

Tras otros tres señores de Bizkaia, Lope II Iñiguez (este casado con una dama castellana), Sancho López e Iñigo López (1016-1040), llegamos en 1040 a Iñigo Lopez Ezkerra, era un caballero Navarro, suscribe como tal varias escrituras del rey García Sánchez III de Pamplona como su tenente, tras su posible éxito en Bizkaia fue en otras ocasiones tenente en Durango, Álava y finalmente en Najera, la tenencia mas importante siendo la frontera del reino de Navarra con Castilla. Las tenencias del reino de Navarra, no eran algo hereditario sino una determinada área donde un tenente ejercía como mano del rey.

A Iñigo Lopez Ezkerra que firmaba como Enneco Lupiz, le sustituyó su hijo Lope Iñiguez  que ejerció los cargos palatinos de offertor, fertorarius (alferez), stabularius (archivero) y tallator en la corte del rey Sancho Garcés IV de Pamplona, tras el asesinato de este rey por sus  hermanos,también fue confirmado como tenente de Bizkaia por el nuevo rey de Aragón y Navarra Alfonso I, entendamos que los tenentes no eran sino de alguna manera funcionarios reales que no señores feudales y que tenían un alto grado de fidelidad al rey de Navarra.

A Lope Iñiguez le sigue su hijo Diego López de Haro,  muy probablemente Lope Iñiguez tras la tenencia de Nájera fijó su casa en Haro, que es tenente de Bizkaia y Álava para el rey de Navarra y Aragón Alfonso I, tras enfrentarse a él en 1124 desaparece y probablemente muere.

Desde entonces la familia Haro pierde toda condición de señores de Bizkaia, el territorio, en la órbita del rey de Navarra, es gestionado por Ladrón Íñiguez (fallecido en 1155), denominado «Ladrón de Navarra» y en sus escritos como princeps navarrorum (príncipe de los navarros), noble del Reino de Navarra en la época de los reyes Alfonso I de Aragón (1104-1134), García Ramírez (1134-1150) y Sancho VI el Sabio (1150-1194). También se le conoce históricamente como Ladrón Íñiguez de Guevara, por ser señor de Guevara en Álava.

A este le sucedió su hijo Vela, también noble de origen Navarro, fue señor de Bizkaia hasta 1173 cuando Castilla invadió y le depuso para poner en un miembro de la familia Haro como Señor.  En este punto es cuando la historia de los señores de Bizkaia está totalmente desconectada del territorio, los tenentes habitaban las tenencias asignadas por obligación y las gestionaban, el señor como lo entendía la monarquía castellana no era sino un simple señor feudal con derechos en el territorio. Los señores de Bizkaia en época de influencia Navarra no eran señores “de” sino señores “en”, de forma mas explicita eran condes “ad imperandum”, pero no “ad possidendum”, (es decir mando pero no poseo) lo que es una enorme diferencia, por no otorgar en principio ningún privilegio hereditario, aunque ya comprobamos que la ley es una cosa y la realidad otra. 

Tengamos en cuenta ahora que el territorio lleva de forma ininterrumpida cerca de 200 años en la órbita del reyno de Navarra.

El miembro de la casa de Haro re-puesto como Señor de Bizkaia, fue Diego López de Haro II (1152-1214), el mismo ni vivió en Bizkaia ni nació en Bizkaia, de hecho estos miembros de la familia Haro ya nunca fueron vascos de nuevo, se cree que nació en Nájera y es donde está enterrado, su conexión con Bizkaia es la simple creencia de que las tenencias otorgadas en el pasado por el rey de Navarra a su familia le pertenecían, con seguridad no sería por primera vez como señor de Bizkaia, capaz de hablar Euskera, ni sería capaz de entenderse con la gran masa monolingüe euskaldun de la provincia.

En 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa, dirigió parte del ejército castellano, según las cifras mejor estudiadas por Carlos Vara Thorbeck, los señores no aportaron más que entre 20 y 100 caballeros cada uno, tomemos como referencia que el señor más importante del reino de Castilla y alférez real Álvaro Núñez de Lara apenas llevo alrededor de 200 caballeros, pongamos que había entre 20 y 100 vizcaínos que pudo aportar la familia Haro y que cada caballero aportaba de 2 a 4 peones.

Cabe reseñar que el membrete patriótico que algunos citan a esta batalla no tiene sentido alguno, trasladar pensamientos medievales a situaciones actuales incurriendo en el presentismo puede ser muy divertido pero es muy irreal, los contendientes no luchaban por un país, ni por un estado, en la mentalidad medieval las cosas y las tierras eran del rey y se luchaba por fe o por dinero, los reyes a través de los nobles y/o ricoshombres llamaban a la guerra y estos a su vez movilizaban a las familias de su influencia que aportaban caballeros y peones de estos, de forma que pudiesen recibir tras la batalla favores nobiliarios o territorios nuevos, el señor de Bizkaia, no era un caudillo vizcaíno al que los vizcaínos vitoreasen, era un noble castellano (ya no vasco) que no habría pisado Bizkaia en más de 3 o 4 ocasiones y residía cerca de la corte del rey castellano y por medio de levas reunía huestes para tal o cual empresa bélica.

Nos podemos imaginar llegados a este punto cuál es la conexión del resto de señores de Bizkaia con la provincia, nula o casi nula. Los subsiguientes señores de Bizkaia de la casa Haro , hasta llegar a Diego López V de Haro el re-fundador de Bilbao (ahora lo explicamos), tampoco nacieron en Bizkaia y probablemente no pisaron Bilbao, para que nos hagamos una idea la carta fundacional de Bilbao fue fechada en Valladolid, él mismo señor de Bizkaia Diego Lopez V de Haro, el que tenemos en la plaza circular, no fue enterrado en Bizkaia, fue enterrado en Castilla para que recibiera sepultura en el desaparecido monasterio de San Francisco de Burgos, donde ya había expresado en anteriores ocasiones su deseo de que ser sepultado.

Estos señores se nutrían de las rentas de sus señoríos y respetaban los fueros por ser unos fenomenales generadores de estabilidad política, estos fueros no eran sino conjuntos de normas que los vascos fueron creando durante siglos, unas normas no escritas y que el rey de Castilla bien asesorado por el señor de Bizkaia de turno se encargaba de jurar, no vaya a ser que Bizkaia pasase a Navarra.

Decíamos refundo, porque realmente Bilbao ya existía como aldea pesquera, posiblemente con 3 calles, o quizá alguna más, y como puerto del reyno de Navarra. en la misma fundación de la ciudad el señor de Bizkaia de la casa de Haro dice:

Sepan por esta Carta quantos la vieren, é oieren, como io Diego Lopez de Haro sennor de Vizcaia, en uno con mio fixo Don Lope Diaz, é com plazer de todos los vizcainos fago en Bilbao de parte de Vegonna nueuamente población e villa qual dicen el puerto de Bilbao

Es decir “nuevamente población”,  porque la población ya existía, “qual dicen el puerto de Bilvao” porque ya existía el puerto de Bilbao, no como villa pero si como puerto .

Conclusión

Existe una gran manipulación de los sucesos históricos y su importancia en la naturaleza de la sociedad civil, si vamos al grueso de la historia de Bizkaia, el resumen es que distintos reinos intentaron atraerse al territorio que naturalmente tenía una conexión inicial con los reyes vascones de Navarra por ser vascos y la familia Esquerra luego Haro que recibió las tenencias del reino de Navarra , paso a la órbita del reino de Castilla traicionando a la casa real Navarra.

No deberíamos entender nada de esto cayendo en el presentismo, no hay un paralelismo a la política actual, si bien si hay un exceso de omisiones de momentos históricos intencionados para dotar de cierto contenido político a expresiones como “Bizkaia siempre fue Castilla” que no son verdad. La historia política no tenia pretensiones vasquistas o españolistas como las entendemos hoy en día. Hay una historia, a mi juicio, silenciada sobre la natural relación de los territorios de la actual CAV con el reyno de Navarra.

Los señores se vendían a sus intereses personales y muchas veces sus propios lazos familiares les obligaban a tomar posiciones determinadas como ocurrió con la casa Haro cuando traicionó a la casa real Navarra tomando partido por Castilla. En el fondo cuando empezaron a ser la casa Haro ya no tenían conexión alguna al pueblo vizcaino, que eran en su naturaleza vascos que acostumbraban a regirse por unas normas que hoy llamamos fueros, los señores de Haro a partir de Diego López de Haro II allá por 1173 no eran ni vizcaínos, ni vascos, ni probablemente euskaldunes, ni tenían mayor interés que el económico y estratégico del territorio, determinando fundaciones, donaciones, levas y demás desde diversas ciudades castellanas.


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